Si hay un momento del que todos queremos guardar un bonito recuerdo, ese es el día de nuestra boda.

Es uno de los días más especiales de nuestra vida y donde queremos que todo salga bien, especialmente en las fotos.

Como fotógrafo me encantaría decir a todos los novios que no se preocupen, que todo irá de maravilla y que nada fallará. Pero no me gusta mentir. Por eso lo que sí puedo decir es que estén tranquilos porque va a ser un día muy especial (incluso aunque algo no sea perfecto) y porque yo voy a hacer todo lo humanamente posible para que tengan el mejor recuerdo de ese día.

Que haré todo lo que esté en mis manos (y en mis ojos) para que cada vez que vean esas fotos una sonrisa les ilumine la cara. Y que por muchos años que pasen puedan revivir cada momento importante de ese día.

Pero para conseguir todo eso tenemos que conocernos antes un poquito. Vosotros tenéis que saber de mi, como soy, cómo trabajo y sentiros cómodos conmigo. Y yo tengo que hablar con vosotros antes del día B, averiguar qué os gusta, qué queréis conseguir, incluso si hay alguna foto que os gustaría tener especialmente. Todo esto es importante para poder emocionaros con las fotografías de vuestra boda.

 

Lo más magnífico de las fotografías es que pueden producir imágenes que incitan la emoción basadas en un único tema.

Brassai

Así, antes de la boda, recomiendo hacer una sesión de fotos en pareja, una tarde o un amanecer, lo que mejor cuadre. Seguro que ya sabéis que se suele llamar pre-boda y que se hace precisamente para conocernos mejor y para ver si sois de posar, de que os roben un posado, o directamente preferís que os digan dónde y cómo poneros para no estar pensando en nada. Es importante, no lo descartéis por defecto, porque ayudará y mucho al resultado final el día de la boda.

Después de eso, durante el día de la boda me gusta mezclarme con los invitados, interactuar con ellos y tratar de pasar desapercibido para los novios pero sin que lleguen a echarme de menos. Me gustan las reacciones de la gente, los sentimientos que afloran ese día. Me gusta retratarlo todo de cerca. Me gustan los detalles. Y, si es necesario, me preocupo de no ir solo para que nada se quede en el tintero.

Para terminar debo decir que cuando una pareja busca fotógrafo tiene que tener claro que las fotos que ese fotógrafo hace les gustan. Por eso os invito a que echéis un vistazo a alguno de mis trabajos. No se trata de elegir al fotógrafo que mejor precio pueda ofreceros, sino de elegir uno que os guste. Porque a veces una pequeña diferencia de precio merecerá la pena si a cambio tenéis unas fotos que os gustan para toda la vida.

Investigad, entre todas las opciones disponibles, qué fotos os han gustado y, en base a eso, elegid. Quizá decir esto sea echar piedras contra mi tejado, quizá sería mejor decir que haga lo que haga seguro que os encantará, pero prefiero ser honesto y pediros que, sólo si mis fotografías os gustan, contactéis conmigo y comencemos a hablar de otros detalles.